Ladrón de bicicletas (VI): En España

Ladrón de Bicicletas se estrenó en España en 1950 en una versión doblada como es habitual en los cines españoles. Aparentemente el contenido se respetó bastante, pero los cambios que se hicieron en la versión española van más allá de un censor habitual, sino que tratan de modificar el significado ideológico de la cinta.

Roma en esos años de posguerra era muy parecida al Madrid de la época. La versión italiana trataba de retratar la miseria en la que estaba sumida la Italia de la época tras veintidós años de fascismo y una guerra en la que estuvieron en el bando perdedor. La España franquista no podía asumir ese mensaje y trató de cambiar algunas cosas para modificar el sentido de la cinta.

Los dos cambios más significativos son el título y la escena final. La versión española se titula Ladrón de Bicicletas, mientras que la italiana Ladri di biciclette (Ladrones de bicicletas), nombre con el que también se estrenó en Hispanoamérica. ¿Es relevante este cambio? Más de lo que parece. Reflexionemos un momento sobre ello. ¿Quién es Ladrón de Bicicletas en la versión española? ¿No es acaso una banda organizada la que la roba? Los ladrones de bicicletas de la versión original. Pero también el protagonista es un ladrón de bicicletas. ¿Y por qué no el sistema que nos roba la bicicleta y nos condena a la miseria? Mejor que los “españolitos” de la época no se hicieran demasiadas preguntas.

El final es otro de los cambios significativos entre las versiones. Tratamos de describirlo.

Probablemente rodada con varias cámaras ocultas. La multitud hablando de fútbol al salir del partido que acaban de ver, ignorando a nuestros protagonistas. Antonio volviendo a casa derrotado y con la vista perdida en el horizonte, deambula sonámbulo chocando con los transeuntes. Su hijo Bruno se seca las lágrimas mientras camina ignorado. Mira a su padre y le tiende su mano. Continúan caminando por las calles de Roma abarrotadas mientras una voz en off dice:

Voz en Off “El mañana parecía lleno de angustia ante este hombre, pero ya no estaba solo, la cálida manecita del pequeño Bruno entre las suyas hablaba de fe y esperanza en un mundo mejor, en un mundo donde los hombres llamados a comprenderse y amarse lograrían el generoso ideal de una cristiana solidaridad.”

Fine.

Esta lamentable voz en off final de la versión española no aparece en la versión original. Había que darle un toque moralizante a una película que se estrenó en España el 5 de Junio de 1950.

Seguro que el observador atento podría encontrar otros ligeros matices en la versión estrenada en España, al fin y al cabo, Ladrón de Bicicletas no deja de ser un retrato de la Italia posfascista.

A modo de punto y aparte

Vittorio de Sica fue capaz de construir con un hilo argumental tan liviano una de las grandes obras maestras de la historia del cine por si misma y por lo que ha influenciado en posteriores obras artísticas más allá del séptimo arte. Es una obra rica y poliédrica a la que podemos acercarnos de muchas maneras.

Es imposible no reconocer las influencias del Ladrón de Bicicletas en obras como El Jarama de Sánchez Ferlosio o Tiempo de Silencio de Luis Martín-Santos, o no reconocer el mundo contemporáneo en algunas situaciones de la Roma de postguerra. Cómo no pensar en Antonio tratando de la miseria pedaleando por la ciudad cuando pasamos por algunas plazas y vemos a los repartidores de Deliveroo, Glovo, Ubereats o cualquier otra plataforma de esas que se autodenominan economía colaborativa, sin esperanza de encontrar una escalera y desprotegidos ante cualquier Ladrón de Bicicletas.

Bibliografía

  • Aguilar, S. y Cabrerizo, F. (2015). Vittorio De Sica (Cátedra, Barcelona)
  • López Gandía, J. (1993). Federico Fellini (Cátedra, Barcelona)
  • Mastroianni, Marcelo (1997). Sí, ya me acuerdo… (Ediciones B, Barcelona)
  • Posada, E. (2014). Invitación a la cercanía con el otro. elespectadorimaginario.com
  • Noailles, Gervasio (2014). Invitación a la cercanía con el otro. www.eticaycine.org
  • Galeano, E. (2009). Espejos: Una historia casi universal. (Siglo XXI, Barcelon)

 

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