Los naufragios marcianos de Nadín Ospina

Entras al palacio Molina. Huele a mar, sientes el frío de la noche y al fondo puedes ver el reflejo de la luna llena sobre el mar ilumina leve y frágil a una zodiac que pide auxilio.

Son seres extraños estos, de otro color, chillan e imploran auxilio. Algunos sucumbieron derrotados, otros estiran sus brazos desesperadamente.

Sus ojos grandes te miran y sabes que se te quedarán clavados en el recuerdo. Para unos será alegoría de unas cosas, para otros no pasará de la anécdota. Cada uno que lo lea como quiera. Es difícil resumir en una escena tantos miedos contemporáneos, pero ahí están, en una pequeña vitrina en un mar seco.

Hay quien escribió gruesos volúmenes para decir menos. Nadin Ospina tiene en su taller un alambique en el que va destilando sus piezas hasta conseguir esa simplicidad del objeto fabricado a millones. En tiempos tan eclécticos y saturados decir algo interesante es ya un mérito en sí mismo. Es un arte.

Nadin Ospina: “Está inspirada en la pintura La balsa de la medusa de Théodore Géricault” y se puede ver en el Palacio Molina de Cartagena hará el 31 de agosto de 2017.

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