Volver a los Detectives Salvajes

Cualquier excusa es buena para revisitar el territorio de Los Detectives Salvajes. Territorios mayúsculos de la literatura y de la imaginación.

La excusa en esta ocasión es la exposición de fotografía de La Mar de Artes. Una exposición que debieron instalar clandestinamente una madrugada en el rincón menos visitado del Centro Cultural…. Nadie sabía que estaba allí. Mejor. Eso le da un tono especial.

Los detectives salvajes no es una obra que se lea completa. Es un espejo lanzado violentamente contra el suelo del que vamos recogiendo pedazos. Hay quien al primero, al segundo o al tercero se corta y la sangre le hace esperar a que la piel se curta o la abandona definitivamente. Hay quien persiste y trata de recomponer pacientemente el puzzle hecho a base de fragmentos de diario. Por muy obstinado que seas, siempre faltan fragmentos que pueden recomponer entero el reflejo.
Las potentes imágenes de esta exposición nos cambian el marco y la forma sobre la que armar de nuevo la obra. Nuevos decorados para el mismo texto. Masticar el polvo del desierto. Oler la humanidad del retrete gemelo. Sentir el dolor de huesos del largo viaje en autobús. Escuchar los aullidos del café. Y, sobre todo, respirar las calles donde los versos se quedaron pegados a los muros.
Un verano con Bolaño. Tocan los años impares terminados en siete poemas.

La Exposición “Con los detectives salvajes” de José Luis Vidal Coy del Festival La Mar de Arte XXIII Edición se puede ver en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy hasta el 31 de agosto de 2017.

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